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jueves, 15 de febrero de 2018

HABLANDO (SE)





Si de complejidad lingüística se trata, la partícula se es una de la formas más complejas en español por la variedad de estructuras en las que puede aparecer (Morales y Vega, Gramática actual del español). Podríamos adjudicarle el calificativo de camaleónica (que cambia de actitud o de conducta).

Hablando del se, el sitio web  l y l (Lengua y literatura) nos detalla las distintas funciones que desempeña esa partícula tan pequeña y tan compleja:
  • El se pronombre reflexivo que admite el refuerzo “a sí mismo” (Se alaba, se baña, se peina) y que alterna con las personas me, te para producir la famosa metátesis *Me se olvidó.
  •  El se pronombre recíproco: Se aman, se abrazan, se besan.
  •  El se pasivo reflejo cuando el sujeto expresado no produce la acción, sino que la recibe, utilizado exclusivamente en tercera persona: Se vendieron todos los libros, Se pronunció un discurso.

Para complicarnos un poco la vida, también ese se adquiere otras formas:
  •  El “falso se” el pronombre personal utilizado como sustituto o variante de LE: Le di un beso/Se lo di cuyo propósito es evitar variantes cacofónicas (Le lo di).
  • El se llamado dativo ético cuyo valor es expresivo y más coloquial, destaca a la persona que realiza la acción verbal y el interés del sujeto por la acción expresada: Se lo comió, Se lo tragó o el se dativo simpatético o posesivo: Isabel se dejó el paraguas  (Isabel dejó SU paraguas).

En ocasiones, se nos confunde el se, por lo que se recomienda evitar los cruces, tales como: *Se eligió el presidente (Se eligió a sí mismo), *Se premiaron los estudiantes (Se premiaron entre sí), *Se visitaron los enfermos (Se visitaron entre sí).

jueves, 8 de febrero de 2018

CÓDIGO DE VESTIMENTA: QUÉ ME PONGO




Un código es el conjunto de normas y reglas sobre cualquier materia. Hay muchos tipos de códigos y esto depende del contexto en donde se empleen: el código de barras (comercio), el código civil (jurídico), el código genético (ciencia), código postal (telecomunicación), el código de vestimenta (dress code).

            En la teoría de la comunicación y de la información, el código es el elemento integrante de un sistema comunicativo que le da forma o que cifra un mensaje que pretende ser transmitido. Los códigos están constituidos por símbolos, señales o signos, interconectados a través de ciertas reglas, que les dan sentido y coherencia. Forman parte de dicho sistema comunicativo el código lingüístico compuesto por fonemas o signos sonoros (oral) y por grafemas o signos gráficos (escrito).

 La comunicación no verbal (extralingüística y paralingüística) se compone de diversos códigos que dependen del sistema de signos utilizado: cinésica (gestos, ademanes, miradas), cromática (colores), cronémica (tiempo), icónica (símbolos), paralingüística (sonidos no lingüísticos), proxémica (distancias), vestimenta (ropa).


La vestimenta forma un código definido por el contexto y por la situación comunicativa, por ejemplo,  el deporte, la salud, la seguridad, la ciencia y la empresa cuentan con un código de vestimenta específico que responde a las expectativas del público: un jugador de fútbol (soccer), un cirujano, un policía, un militar, un técnico de laboratorio y un funcionario de un banco responden a un código de vestimenta definido. El usuario o usuaria puede transgredir esas normas cuando se “disfraza”; así en una fiesta de disfraces, alguien puede decidir disfrazarse de futbolista o de camarero.

El código de vestimenta abarca también otros aspectos de la vida, tales como la sociedad (la vestimenta informal, la formal, la de etiqueta, el traje de boda), la cultura (los trajes típicos de cada país) y la religión (la vestimenta usada por un miembro de una religión determinada).

Si bien la vestimenta y su código son aspectos importantes que deben considerarse en el mundo laboral (ocupacional y profesional), también es necesario considerar que el “hábito no hace al monje” y que lo más importante es no terminar siendo un “ñame con corbata”, un tubérculo insignificante, pero bien vestido.


sábado, 3 de febrero de 2018

AMADA AMANTE




Y es que tú amada amante
Das la vida en un instante
Sin pedir ningún favor

Letra de Roberto Carlos

Tradicionalmente se define al participio como la forma no personal del verbo. El participio activo o participio de presente español procede directamente del participio de presente latino y se caracteriza por el morfema –nt (ante para los verbos de la primera conjugación, ente- iente para los de segunda y tercera).  Este participio ha desaparecido casi por completo en español [en inglés present participle] y solo queda en algunas palabras lexicalizadas (el amante, la cantante) o como  adjetivos (la bella durmiente); algunos se han convertido en preposiciones como durante y  mediante o en adverbios bastante.

Vemos  que en español (contrario al inglés) el participio de presente se ha perdido en favor de otras formaciones, como el sufijo ‑or o simplemente las perífrasis de tipo relativo «el/la que…»:
  • participio de pasado: «amado», «comido«, «dormido»…
  • participio de presente: amante,  durmiente, estudiante
  • con el sufijo ‑or: amador, comedor, dormidor
  • perífrasis relativa: «el que ama», «el que come», «el que duerme»…
La distinción entre el participio presente y el participio pasado se ve claramente en la oposición entre amante y amada; en la cual la amante es la parte activa de la relación, es decir, la que ama, la que produce el amor; la amada, por su lado, es la parte pasiva de la relación, es decir, la que es amada, la que se deja amar (esto se conoce como «pasiva facilitativa»), la que simplemente recibe el amor que ha producido el/la amante.


viernes, 26 de enero de 2018

HABLANDO EN LENGUAS


La definición tradicional del pronombre es “aquello que se usa en lugar del nombre”. Desde el punto de vista económico (economía lingüística), ahorra tiempo, ya que permite sustituir algo o alguien que anteriormente se ha nombrado.

Los pronombres personales son aquellos que señalan a las personas gramaticales y cumplen una función referencial (indican a quién o a quiénes se refiere el discurso). Dependiendo de la categoría gramatical, su uso cambia al referirse a la primera, segunda y tercera persona, en singular y en plural.

En algunos casos, el uso pronominal se ubica en un marco geográfico, como el típico voseo argentino o el uso familiar de usted colombiano. Según la Real Academia Española (RAE), para usar adecuadamente los pronombres átonos de tercera persona lo(s), la(s), le(s) según la norma culta del español general, debe tenerse en cuenta, en primer lugar, la función sintáctica que desempeña el pronombre y, en segundo lugar, el género y el número gramatical de la palabra a la que se refiere. Sin embargo, el uso de dichos pronombres presenta excepciones dentro de la norma.

Desde el punto de vista de la situación comunicativa  y del registro o nivel de lengua, existen los pronombres que corresponden a una situación comunicativa formal. Pronombres de cortesía. Son los que se utilizan con las personas mayores o con las que no tenemos suficiente confianza para tratarlas de "tú". El más frecuente es "usted" pero también se usan "lo", "la", "le". No la veo desde el verano. Quiere usted que lo ayude.
En la comunicación escrita el uso pronominal se mantiene según los parámetros normativos, salvo los casos de leísmo, laísmo y loísmo y de los consabidos enclíticos (mencionados en entradas anteriores). En la comunicación oral, la lengua hablada presenta diferentes variaciones entre las cuales se entremezclan el registro coloquial y el formal: ti, te, lo le: Deseo ofrecerle un servicio especial, como te expliqué. Esta falta de contextualización es causa de ambigüedad, pues el mensaje resulta confuso para el destinatario.




viernes, 19 de enero de 2018

HABLANDO EN PLURAL



El Manual de Redacción Científica (Mari Mutt) indica en torno al uso de la tercera persona que  es una tradición bien arraigada en la comunidad científica. No obstante, muchos editores y organizaciones profesionales (incluyendo el Council of Science Editors) recomiendan el uso de la primera persona [yo encontré] porque produce una redacción más precisa y presenta al autor como un participante activo de la investigación. Aconseja  también: « No escribas en primera persona plural (nosotros observamos) si eres el único autor del artículo». 

El uso de la primera persona plural (en lugar del singular) se relaciona con el denominado “plural mayestático” (del latín pluralis majestatis, plural de majestad). En relación con dicho uso Se comenta «Lo de “mayestático”, o ‘relativo a la majestad’, alude al uso histórico de este plural por emperadores, reyes y papas. Con él se busca expresar el poder, excelencia y dignidad de estos mandatarios. En esos casos, se ha usado el antiguo pronombre “nos”, más que “nosotros”».

La Real Academia Española (Diccionario Usual) incluye otras variantes tales como
§  plural de modestia: plural empleado en lugar del singular para evitar indicar presunción, como cuando un autor se refiere a su obra: En este trabajo sostenemos que...
§  plural sociativo: plural utilizado en la lengua conversacional para dirigirse al oyente o a los oyentes implicando al hablante por razones de cortesía o afectividad: ¿Qué tal estamos?

En inglés, se traduce como “royal we”. De acuerdo con  Oxford Dictionary «The use of “we” instead of “I” by an individual person, as traditionally used by a sovereign». El preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos podría aludir al uso plural sociativo: «We the People of the United States, in Order to form a more perfect Union, establish Justice, […]».

viernes, 12 de enero de 2018

CÓMO DECIR COSAS SIN PALABRAS




En un escrito titulado Cómo hacer cosas con palabras (How to do things with words) la escritora inglesa Jane Austin  trata sobre las implicaturas, aquello que está implícito en el mensaje verbal.  Sin embargo, hay elementos en la comunicación oral que explícitamente se transmiten mediante sonidos no lingüísticos.

Entre los estudios realizados sobre la influencia y el impacto de la  comunicación oral, figuran los siguientes datos de un estudio realizado por Albert Merhabian (1939):

* 7% corresponde a  la comunicación verbal
* 38% corresponde al modo de hablar y las características de la voz
* 55% corresponde a la expresión facial (gestos)

 La forma de decir las cosas, de transmitir el mensaje, (los modificadores fónicos, los elementos cuasi léxicos) tienen mayor influencia que el contenido.

Entre los elementos no verbales del discurso oral que transmiten mensajes sonoros figuran: el silbido, el chasquido, el chisteo, el siseo. Estos elementos pertenecen a un registro (nivel de lengua) coloquial. Es decir, en un contexto formal de comunicación oral (una conferencia, una ponencia, un discurso) es poco probable que un emisor comience a silbar. Aunque en ocasiones se difuminan las diferencias y prevalece la oralidad del mensaje.


jueves, 4 de enero de 2018

REYAR



El verbo reyar, según el Diccionario Etimológico en español en línea, viene del latín rex y regis. En sentido de los Tres Reyes Magos (Magi, Three Wise Men) quienes llevaron regalos al niño Dios. La palabra es un puertorriqueñismo y según indica el sitio web «Durante las fiestas de navidad los puertorriqueños salen juntos a “reyar”».


El Diccionario de la lengua española (DEL, RAE) lo recoge como «Salir en grupos a solicitar aguinaldo» y sigue la conjugación regular “yo reyo, tú reyas, él reya, nosotros reyamos”, aunque se prefiere la perífrasis “ir a reyar” (yo voy a reyar, en vez de yo reyo).  El Tesoro lexicográfico de Puerto Rico (Academia Puertorriqueña de la Lengua Española) añade la acepción «Divertirse en la casa o en las trullas que van de sitio en sitio por la época de Reyes (Álvarez Nazario)». Se indica también «Festejar durante las Navidades durante los días antes y después de los Reyes Magos (Maura). [La tradición indica que el 6 es el día Gaspar; el 7 el día de Melchor, el Rey negro en Puerto Rico y el 8 el día de Baltasar].

El Tesoro recoge también el término reyador quien es la «Persona que va en una trulla de Reyes (Álvarez Nazario». Se indica también que las familias ofrendan pasteles, […] arroz con dulce y otras golosinas a los visitantes.

Según el Diccionario DIRAE la primera aparición de reyar en la RAE fue en el 1989 (Diccionario manual e ilustrado de la lengua española), aunque sus orígenes remontan al 1800. Desde entonces, estamos reyando.