EL BURRO POR DELANTE


 

El Refranero multilingüe, del Centro Virtual Cervantes, CVC, recoge la frase El burro delante para que no se espante (también, El burro por delante, que no se espante), con intención estimativa e irónica.

En el mundo hispanohablante el burro se usa como símbolo de la ignorancia o mala educación. Esta frase la usamos para comentar con ironía o burla en dos tipos de situaciones principalmente. Según el Diccionario Abierto y Colaborativo, es un dicho coloquial que se suele usar  a modo de reproche cuando se observa que alguien se menciona a sí mismo delante de los demás. Decir "yo y tú tenemos que hablar", por ejemplo, la RAE no lo considera incorrecto pero sí se considera popularmente descortés, lo mismo que situarse a sí mismo mismo en cualquier situación delante otros.

Asimismo, el blog Significado y origen de expresiones famosas indica al respecto: «Este juego de palabras nos relata la situación de un asno que, al parecer, temía ir detrás de una caravana por considerar que en esa posición los peligros eran mayores. La expresión es de raíz popular, esto es que no reconoce otro origen que el ingenio de algún ciudadano. Se usa en aquellos casos en que alguien se nombra o se presenta antes que los demás, motivo por el cual se lo trata de burro, queriendo significar que es un maleducado».

Wikcionario coincide con la interpretación de esta expresión: «Se usa para criticar la mala educación de quien se coloca a sí mismo primero en una frase, por ejemplo Yo y María fuimos al cine, en lugar de María y yo fuimos al cine».

La Real Academia Española, RAE, en el sitio web Español al día comenta:  «No, no es incorrecto ni lo ha sido nunca, aunque las normas de urbanidad aconsejen mencionar primero al otro. De hecho, no es nada difícil encontrar, en prestigiosos autores de todas las épocas, ejemplos en los que el pronombre que designa al hablante es el primero de una serie, larga o corta, de elementos coordinados».

De acuerdo con el Glosario de términos gramaticales, RAE, el pronombre personal designa a los participantes en el discuso, incluidas las personas y las cosas de las que se habla. Así, los pronombres yo, me o , de primera persona, designan al hablante, las formas (acentuado), vos o te, de segunda persona, se refieren al oyente y las formas él, ella, a la tercera persona.

Desde el punto de vista gramatical, el orden de colocación del pronombre de primera persona yo no es fijo:  «Por razones de cortesía, es costumbre colocarlo en último lugar cuando forma parte de una enumeración: «Andrés, Quique y yo caminábamos entre las tumbas» (GaRamis Días [P. Rico 1986]); no hay, sin embargo, justificación lingüística para censurar su anteposición» Diccionario panhispánico de dudas, DPD, RAE.

La anteposición del pronombre de primera persona, según el contexto comunicativo, se considera un acto de descortesía verbal; siendo la cortesía el conjunto de estrategias destinadas a evitar o mitigar las tensiones que aparecen cuando el emisor se enfrenta a un conflicto creado entre sus objetivos y los del receptor, y la cortesía verbal como un recurso de cuyo éxito depende el logro de la comunicación.

Cabe destacar que las estrategias de cortesía se aplican a la comunicación interpersonal, basada en las relaciones entre las personas en cuyo contexto se sitúan  las relaciones interpersonales, de las cuales los pronombres personales forman parte.

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Pedro Salinas


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