ESPAÑOL DE AMÉRICA

 




Tradicionalmente, en el mundo hispanohablante se denomina español/castellano de América o el español/castellano americano al conjunto de variedades del español o castellano que se habla en el continente americano (América del Norte, América Central, las islas del Caribe y América del Sur). Con respecto al uso de ambas denominaciones se indica en el Diccionario panhispánico de dudas (RAE, DPD) que para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. No obstante, se recomienda el término español por carecer de ambigüedad y por ser la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, Spagnolo). Se sugiere reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en dicha región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.

En la actualidad es habitual denominar «español de América» o «español atlántico» a la lengua española que, por razones históricas, geográficas y culturales, se asentó en los territorios americanos de las colonias para diferenciarla del español de la metrópoli antaño y del español peninsular en la actualidad. 

El español peninsular o español ibérico, también conocido como español de España     se refiere al conjunto de variedades del español que se hablan en la península ibérica. Este término abarca las diferencias dialectales y lingüísticas que existen en el español hablado en España, en contraste con otras variantes del idioma, como el español latinoamericano. Además, el español peninsular presenta características específicas en la pronunciación y en el vocabulario que lo distinguen de otras formas del español. Las tres variedades del español peninsular corresponden a: la castellana o centro-norteña (que abarca la mayor parte del territorio y que está representada por los usos de ciudades como Madrid o Burgos); la andaluza, en el sur, (correspondiente a ciudades como Sevilla, Málaga o Granada) y la canaria, insular, (Las Palmas o Santa Cruz de Tenerife).

Hispanoamérica está formada por países de América en donde se habla español como idioma oficial, siendo la mayor concentración de hablantes de español en el mundo. Otra concentración importante en el territorio americano es en Estados Unidos en donde el español estadounidense constituye el segundo idioma con mayor número de hablantes, país con mayor número de hispanohablantes donde el español no es idioma oficial o de facto; siendo la Academia Norteamericana de la Lengua Española, ANLE, la institución encargada de estudiar, regular y promover el uso del español en los Estados Unidos. Esta se constituyó en 1973, impulsada por el filólogo español Tomás Navarro Tomás.

El español de América o español americano es el conjunto de variedades del castellano o español que se habla en el continente americano desde la llegada de los españoles a finales del siglo XV y principios del siglo XVI hasta la actualidad.  En el caso del español de América encontramos cinco variedades: la mexicana y centroamericana (representada por los usos de México, en particular, y de Centroamérica, en general); la caribeña (con los usos propios de Puerto Rico, Cuba o Santo Domingo); la andina (de Bogotá, La Paz o Lima); la chilena (Santiago) y la rioplatense y del Chaco (Buenos Aires, Montevideo o Asunción). Constituyendo estas variedades las distintas denominaciones: español mexicano-centroamericano, español caribeño, español andino, español chileno, español austral.

Se conoce como español general o español estándar a la norma culta de la lengua española, es decir, la base común que permite el entendimiento entre los hispanohablantes; la RAE añade que se manifiesta en un expresión culta, formal y homogénea en todo el ámbito hispánico. La definición del adjetivo estándar es "lo que sirve como tipo, modelo, norma, patrón o referencia". Por eso, para muchos lingüistas, la lengua estándar se describe como una modalidad que provee un modo de hablar válido y apropiado para ser usado por los medios de comunicación y como ejemplo en la enseñanza escolar. Sin embargo, esto no implica que existan variaciones dentro del llamado “español estándar” y se puedan aplicar normas regionales , tanto como en el español peninsular como en el español americano; según Fundéu: «el español estándar debe entenderse como un sistema inclusivono exclusivo, compuesto por un conjunto de opciones entre las que los hablantes eligen las que corresponden a su identidad nacional, social, etc.».

De modo similar, se conoce como español neutro, español internacional o castellano neutro es una adaptación funcional del idioma que busca ser entendida por los hablantes de los diferentes países de habla hispana. Es una modalidad elaborada a partir del diasistema, compuesto por el conjunto de dialectos y niveles del lenguaje, del español que se usa principalmente con fines comerciales para llegar a un área geolectal amplia.

Por otra parte, en relación con el panhispanismo Francisco Javier Pérez, Secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, ASALE, indica al respecto: «el panhispanismo lingüístico no es el resultado de un acuerdo de gabinete, sino la simple y llana valoración de los caracteres históricos de una lengua que nace diversa y que se desarrolla diversa sin dejar de ser unitaria». Mediante la cohesión general y particularidad específica se ha logrado la unidad en la diversidad que nos une.




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