TIRAR DEL HILO


 


En sentido figurado, “tirar del hilo” es explorar o indagar, siguiendo una pista para llegar al fondo del asunto. La expresión guarda una relación semántica directa con el "hilo de Ariadna" cuyo origen mítico significa seguir una pista para resolver un problema o misterio, tal como cuando Teseo usó el hilo que le dio Ariadna para navegar de vuelta por el laberinto y escapar tras matar al Minotauro, permitiéndole encontrar la salida de una situación complicada. 

 El origen del mito surge cuando el rey Minos de Creta encerró a un monstruo, el Minotauro, en un laberinto construido por Dédalo, al que solo se podía acceder mediante un sacrificio de los jóvenes atenienses. Ariadna, hija de Minos, se enamoró de Teseo, el héroe ateniense que iba a enfrentarse al Minotauro; para que Teseo pudiera encontrar la salida del laberinto tras matar a la bestia, Ariadna le dio un ovillo de hilo para que lo desenrollara mientras avanzaba, dejando un rastro. 

 El hilo de Ariadna surge como una metáfora para referirse a una estrategia o solución que ayuda a resolver un problema complejo; usada para aludir a una indagación, una investigación o búsqueda de información. Al "tirar del hilo", se investiga un indicio o pista, el "hilo”, para descubrir más sobre un asunto, para indagar sobre un tema o entender un suceso complejo.

En este caso particular, se quiere “tirar del hilo narrativo”, y que sepa tirar de él para que el hilo no se rompa, ni  se enrede. Escribir para saber tirar de la línea con la presión y/o tensión exacta. Tirar un hilo en la madeja que se va tejiendo a través del texto, cuyo origen proviene del latín “textus”, participio pasado de textere que significa tejer, trenzar, entrelazar. Roland Barthes, en una teoría más amplia del signo, propone que texto es todo aquello que puede ser leído e interpretado, que denote y connote.

Ese “hilo de Ariadna” textual comienza con la novela de Andrés Neuman Hasta que empieza a brillar (2025), basada en la vida de María Moliner Ruiz, autora del Diccionario de uso del español, DUE. Las letras llevan hacia una palabra, biblioteca: Navarro Tomás recomendó a María Moliner para encargarse de la dirección de la Biblioteca de Valencia, fundando y las bibliotecas rurales valencianas. Tomás Navarro Tomás fue Director de la Biblioteca Nacional y discípulo predilecto de Menéndez Pidal. Había fundado el Laboratorio de Fonética Experimental que según, relata Neuman, «María [Moliner] se figuraba como un sótano lleno de burbujas palatales, filtraciones fricativas, chasquido velares». Dichos sonidos aludían al creador del proyecto del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica, ALPI.

Faltaba conocer más sobre el “CÓMO”. En enero de 1939, tras la guerra civil española, Tomás Navarro Tomás se exilió con su familia en Estados Unidos, en donde ocupó la Cátedra de filología hispánica en la Universidad de Columbia en Nueva York; en donde se encuentra con Federico de Onís y con Juan Ramón Jiménez [1]. Sin embargo, se documenta que, previo a ese viaje definitivo, Navarro Tomás vino por primera vez a Puerto Rico en 1925, enviado por el Centro de Estudios Históricos, contratado por la Junta de Administradores de la Universidad de Puerto Rico, cuyo canciller era el Dr. Thomas E. Benner [2]. Según se documenta, con su exilio Navarro Tomás lleva consigo la documentación sobre el Atlas Lingüístico; es decir, el proyecto del Atlas se trasladó entonces hacia América. El Atlas lingüístico de Puerto Rico es el primero de todo el dominio hispano, español y americano, que vio la luz.

Según se recuenta, durante el periodo de 1927 a 1928 Navarro Tomás se trasladó nuevamente a Puerto Rico y recorrió los pueblos del interior de la Isla provisto de un cuestionario de 445 preguntas de pronunciación, morfología, sintaxis y léxico para hacer una investigación sobre terreno y obtener una visión de lenguaje de todo el país. La parte fundamental del libro era la descripción fonética, el análisis de los matices vocálicos y consonánticos y su distribución en toda la Isla. En otras palabras, cómo hablaban los puertorriqueños. Cuarenta años después publica El español de Puerto Rico. Contribución a la geografía lingüística hispanoamericana. (1948). Río Piedras, Puerto Rico: Editorial UPR. Se indica al respecto, que el afán había sido investigar las diferencias regionales y locales para ver qué es Puerto Rico dentro del habla antillana y de la hispanoamericana.

Con respecto al español de Puerto Rico, Navarro Tomás indica: “Era sabido que en lo que se refiere al aspecto lingüístico, Puerto Rico presenta en general los mismos caracteres que distinguen a Cuba y Santo Domingo [República Dominicana] en el conjunto del español de América”. Los rasgos que ubican el español hablado en la Isla presentan características lingüísticas que lo ubican dentro de la geografía caribeña: el español caribeño.


De acuerdo con los estudios, la variedad del español hablado en Puerto Rico tiene rasgos compartidos con en español caribeño (Cuba, República Dominicana, Puerto Rico; las costas de Venezuela, Panamá y el norte de Colombia); con el español antillano (español de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico), y con el español americano, que configura una unidad en el conjunto de variedades del español que se habla en el continente americano, cuyas características coincidentes se reflejan en el concepto de español Atlántico. Dichas características documentadas sobre el habla se evidencian en el español de Puerto Rico que se describe en el Catálogo de voces hispánicas  del Centro Virtual Cervantes, CVC.


Ese mosaico sonoro no rompe ni debilita nuestra unidad idiomática; sino que la enriquece y la refuerza, creando un vínculo cultural que trasciende las fronteras geográficas. Este vínculo está presente en la literatura (comunicación escrita) mediante los autores que escriben en puertorriqueño; poniendo en primer plano la identidad, la cultura y el habla popular de su país. También en el habla puertorriqueña recogida en las canciones (comunicación oral); así lo constata Javier Muñoz-Basols, Director del Instituto Cervantes de Los Ángeles, “Bad Bunny defiende el español desde el uso natural y creativo del idioma y, lo más importante, sin ningún tipo de complejos (...) Canta en español, mantiene los rasgos identitarios del español caribeño y es capaz de conectar con públicos muy diversoshablen o no la lengua”.


Asimismo, la Academia Puertorriquena de la Lengua Española, en su resolución destaca que el proyecto cultural de Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny) ha ayudado a superar prejuicios hacia las formas comunicativas propias de las hablas populares, urbanas, juveniles o en contacto con otras lenguas.

En otras palabras,  hablar y escribir en puertorriqueño, en dialecto boricua, nos define y nos identifica, constituyendo nuestra “plataforma comunicativa vital”. 





 



[1] Cortés Ibáñez, E. (2020). Tomás Navarro Tomás. Entre dos continentes. Al-Basit (65), 85-112. http://doi.org/10.37927/al-basit.65_3

[2] Ramírez de Arellano, Rafael. (1925). El doctor Navarro Tomás y su viaje a Puerto Rico. Madrid, España: Olózaga Núm. 1. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. Colección Puertorriqueña UPR, Río Piedras.

 


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