FIRULETES
En
América del Sur se llama firulete
al “adorno superfluo y de mal gusto”. Dicha definición figura también en el Diccionario de americanismos
junto con otras acepciones: “Movimiento
complicado o aparatoso, especialmente
en el tango y la milonga”.
En literatura, “figuras retóricas que
caracterizan el estilo de un autor, generalmente
barroco”. (RAE, DAMER). Se destaca en el
significado el sentido superfluo, complicado o rebuscado. Con
dicho sentido temático se recoge en el Tesoro.pr el adjetivo firulístico:
Referido a “persona o cosa, que tiene
apariencia de elegancia o refinamiento pero resulta ridícula”. Procedente del gallegoportugués ferolete, metátesis
de felorete, florete; cuenta con la primera aparición en español
en 19l7, en el Diccionario de la lengua española. La línea de
tiempo refleja un incremento en la frecuencia de uso.
Aunque el
término se emplea originalmente referido a adornos innecesarios;
por asimilación, reciben también tal nombre los rasgos de la escritura que, sin
formar parte del cuerpo central de las letras, son parte de ella; por lo que se
podrían considerar un adorno. DICCET, Diccionario español de todos,
indica al respecto: «Cualquiera de los signos que aparece aislado
en la parte superior de una letra. El firulete de la «ñ» se llama virgulilla».
Con dicho sentido se recoge en las redes sociales: «El término “firulete”
se documenta también en España y se emplea a veces, como aquí, con el sentido
de “adorno” y cierto tono irónico o humorístico». (RAEinforma, 2019, Nov. 15). Asimismo,
en Facebook, en la publicación ¿Sabes qué es un firulete? Aquí te lo
contamos. (2023, Feb. 16): «Firulete suena como una
palabra bonita y en realidad esta palabra viene del gallego ferolete
haciendo su asociación con pequeña flor. La Real Academia Española (RAE)
determina el término firulete como una expresión que da sentido
de “adorno” y cierto tono irónico o humorístico, es decir que el
firulete es un adorno generalmente superfluo, rebuscado y de mal gusto»[1].
Desde ese punto de vista, RAEinforma (2021, Ago. 2), contesta a la pregunta «¿Podemos
decirle al “punto de la i” y al “punto de la j” ápice, adorno ortográfico o
firulete? ¿Es así en el ámbito informal? »
̶ De acuerdo con las definiciones que se registran en el DLE y en el
DAMER no resulta adecuado el uso de esta voz para referirse a los signos
diacríticos ̶ Responde la RAE.
En relación
con los “signos diacríticos”, estos se refieren a la diacrisis, cuya
definición recoge Wikilengua del español (Diacrisis - Wikilengua) «Se llama diacrisis, o más
informalmente destacado, a un recurso empleado para destacar o
distinguir unos elementos de otros. Esta voz está relacionada con el
adjetivo diacrítico, que significa “que sirve para distinguir” (DUE), y más específicamente,
según el DRAE, “que sirve para dar a una
letra o a una palabra algún valor distintivo”, como por ejemplo cuando se habla
de tilde
diacrítica. En cuyo caso la tilde diacrítica
es un signo ortográfico que tiene un valor distintivo.
De acuerdo con sus
principales funciones, los signos ortográficos (RAE, OLE) se
clasifican en tres grupos: los signos diacríticos, los signos de puntuación y los signos auxiliares [estos dos últimos se comentan en la entrada del Blog anterior, La textura del escrito]. Pertenecen al grupo de signos diacríticos los signos
ortográficos que confieren un valor especial a la letra que afectan. Según la Ortografía
de la lengua española (2010), esta función distintiva compete únicamente a dos
signos: la tilde (acento, virgulilla) y la diéresis (crema), excluyendo
el punto de la i y de la j; reservando la tilde
diacrítica, también llamada acento diacrítico, para distinguir
términos que se escriben igual, pero tienen distinto significado. (RAE,
OLE).
Con
respecto a los signos diacríticos, el Blog de Lengua Española, en
la entrada (post) ¿Cuántos signos diacríticos hay?[1] indica que además del acento y la diéresis, existen otros
signos diacríticos utilizados en español, como la virgulilla, que se
coloca sobre la letra "ñ" para indicar su pronunciación. Sobre estos
dos signos se añade lo siguiente:
- Por último, he de mencionar el trazo ondulado que le añadimos a la ene para transformarla en una eñe (˜). Este se denomina tilde o virgulilla. El término tilde es ambiguo porque se puede aplicar a dos signos diferentes (˜, ´). En la práctica, no solemos nombrar como tilde el trazo que corona la eñe. Por eso, en obras escolares, se suele recurrir a la palabra tilde para sustituir al término técnico acento ortográfico.
La RAE define virgulilla "signo ortográfico de
forma de coma, rasguillo o trazo", y también acepta la acepción de
"raya o línea corta y muy delgada". Además, en el habla cotidiana se le llama coma, palito, sombrerito, rasguillo, rayita,
dependiendo del contexto. Muchos de los hablantes desconocen el nombre y
recurren a la metáfora: moño, ceja, peineta e incluso,
“cosa”. Aunque también figuran como ejemplos
de virgulilla el apóstrofo (‘), la cedilla (¸)
y el acento agudo (´), la
realidad es que la virgulilla, por antonomasia, identifica el
trazo que corona la eñe
Asimismo, en el sitio web El Castellano.org,
La página del idioma español, en respuesta a la pregunta ¿Cómo se llama el signo que tiene la letra ene para
que se lea eñe? Se contesta lo siguiente:
̶ Se
llama “virgulilla”. También se la puede llamar tilde, pero este es un nombre
más genérico que abarca a todos los signos que se ponen sobre las letras. ̶
Por otra parte, al punto que se coloca sobre la letra i y sobre la j, no se le denomina tilde, ni diéresis ni virgulilla, sino que se le llama “punto” -y se acabó-. Su nombre técnico es "diacrítico" o "punto volado". Aunque la RAE, en la publicación Los puntos sobre las íes (RAE, 2019), aclara: «No tiene un nombre específico. Se emplea la voz punto y, si se desea diferenciarlo del de la j, puede usarse punto de la i (frente a punto de la jota) ».
Cabe
destacar que otras lenguas, como el francés, que cuenta con un alfabeto de 26
letras y cinco signos diacríticos: el acento agudo, el acento circunflejo, el acento grave, la
cedilla y la diéresis o crema. Desde ese punto de vista sería deseable que al
igual que la Ortografía de la lengua española (RAE, OLE) sugiere “Un
solo nombre para cada letra” (Español al día); se proponga “Un solo nombre
para cada signo diacrítico”. En aras
de promover un proceso de consenso en la manera de referirse a los signos que destacan
o distinguen las letras del abecedario, buscando unidad en la diversidad que
une a los hispanohablantes.
[1] Se documenta que la Real Academia Española publicó en 1741
una ortografía en la que introdujo el acento circunflejo.

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